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viernes, 13 de julio de 2012
Observación doméstica en días de gripe
eso que estoy viendo ahí es el paracetamol riéndose de janeiro de mis mocos.
martes, 27 de marzo de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
viernes, 2 de diciembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
me proponen escribir cómo es, para mí, un día feliz. Se me ocurren muchos. El primer día que me subí a una zapatilla de puntas, el primer día que descubrí a Abelardo Castillo, el día que lo conocí, el día que mis viejos recuperaron su libertad, el día que descubrí que yo había llegado a este mundo para hacer felices a otras personas. El día que te conocí y ya nunca pude mirarte con otros ojos que no sean los del corazón. Desde ese momento los días felices son todos los que estoy con vos. Ver crecer nuestras plantas, acompañarnos, saber que nunca somos último hombre, que siempre hay alguien ahí para atajar los penales de la vida. Reirnos. Tener esperanza. Contagiarnos fuerza, tenernos paciencia, volver a empezar las veces que haga falta.
Todo eso es, para mí, la felicidad.
Todo eso es, para mí, la felicidad.
lunes, 10 de octubre de 2011
Todo concluye al fin
la depresión del fin del feriado se manifiesta con unas súbitas ganas de llorar
jueves, 1 de septiembre de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
el pasado cumpleañero
Durante cuatro o cinco años no me gustó cumplir años. Eran los noventa. Mientras mis compañeros viajaban a Disney, mínimo, una vez por año, mi familia ponía en venta la casa para pagar la siempre fantasmal hipoteca y pedía becas que nunca llegaron para los colegios de sus dos hijas. Al mismo tiempo, la chica que trabajaba en casa, Marta, dejó de venir todos los días para venir una vez a la semana. Una casa de dos pisos con cien metros de parque. Una vez por semana. No podemos ahora, Perla. Decía mamá cada vez que yo le pedía que me comprara algo. Yo nunca le contestaba, un poco por respeto y otro poco porque me daba cuenta de la situación por la que estábamos pasando, pero un día me cansé y le dije: bueno, pero con algo nos tenemos que vestir. Y a los tres días, mamá apareció con un conjunto de jogging azul y una bata a cuadros, hecho por ella, en el quincho de casa, "para vestirnos", dijo, con una ironía que yo inventé.
Cuando empezaba junio yo me ilusionaba con recibir algún regalo para mi cumpleaños. Una vez al mes tienen que poder hacer una excepción, decía para mí. Y pasaban los días y, cada vez que mi mamá salía, me fijaba si volvía con bolsas y buscaba bolsas escondidas con regalos míos que nunca encontraba. Cuando llegaba el doce y mi mamá me venía a saludar a la cama, yo esperaba que me diera mi regalo y pasaba el día y nada, y llegaba la hora de recibir a mis amiguitos y sus regalos, y aprovechaba el envión y le preguntaba: y vos, má, qué me vas a regalar? Y una respuesta que ningún niño quiere escuchar: el festejo, Perla. La reunión. Escuché eso durante cuatro o cinco años en los que, como dije, odié cumplir años. Hubiese cambiado todos los festejos de los cumpleaños de mi vida por un regalo elegido pensando en mí.
Hoy mi madre llegó a mi cumpleaños número veintinueve sin regalo y me acordé de esto. Me pareció que tenía que contarlo, sin omitir el detalle de estar usando, mientras escribo, aquella bata a cuadros.
miércoles, 25 de mayo de 2011
no sean ingenuos: no crean que por esto soy buena, eh.
Hoy, mientras paseábamos por la Parroquia San Pedro Telmo, dije que me iba a anotar para ir a visitar a los abuelos el segundo y el cuarto sábado de cada mes.
sábado, 14 de mayo de 2011
por ejemplo
ahora puse un lavarropas #verdad#amadecasa. Más tarde arranco con el vinito y la picadita. En un par de horas, Kitano, el gato heredado, me verá ebria y sonreirá.
no escribo básicamente
porque todas las cosas que se me ocurren son ñoñas y pelotudas y nadie quiere leerme feliz.
pero denme unos días que por alguna cosa seguro me voy a llenar de odio y voy a volver.
posta, eh.
pero denme unos días que por alguna cosa seguro me voy a llenar de odio y voy a volver.
posta, eh.
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