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lunes, 7 de noviembre de 2011

me proponen escribir cómo es, para mí, un día feliz. Se me ocurren muchos. El primer día que me subí a una zapatilla de puntas, el primer día que descubrí a Abelardo Castillo, el día que lo conocí, el día que mis viejos recuperaron su libertad, el día que descubrí que yo había llegado a este mundo para hacer felices a otras personas. El día que te conocí y ya nunca pude mirarte con otros ojos que no sean los del corazón. Desde ese momento los días felices son todos los que estoy con vos. Ver crecer nuestras plantas, acompañarnos, saber que nunca somos último hombre, que siempre hay alguien ahí para atajar los penales de la vida. Reirnos. Tener esperanza. Contagiarnos fuerza, tenernos paciencia, volver a empezar las veces que haga falta.
Todo eso es, para mí, la felicidad.

jueves, 20 de octubre de 2011

A los amigos hay que hacerles caso

Al altar, Maxi, tu chica te deja ver porno, mira Weeds y me dijo que soy más joven que ustedes. Golazo.

martes, 4 de octubre de 2011

Cena anti lunes

Provoleta de queso Brie sobre colchón de espárragos y tomates secos


Lomo mechado con echalotes, cubierto con masa de hojaldre y semillas de amapola


Papas a la crema


domingo, 11 de septiembre de 2011

Resulta que me cago en mi horno (o sobre cómo fracasé haciendo un budín)

Me compro una procesadora Liliana y para estrenarla decido hacer el budín de mandarinas que le había prometido a mi novio algunas semanas atrás. La relación con Liliana fluye desde un principio. A ella parece no molestarle que, manual en mano, la arme y desarme, una y otra vez, hasta dejarla, firme, en su estructura y a mí me conmueve su amague de no funcionar (estaba desenchufada la pobre) y su vivaz arranque. Azúcar, mandarinas, huevos, aceite de girasol, todo junto, va y viene y se licúa y estrella contra las paredes voyeuristas de Liliana.



Mientras tanto, la cocinera (o sea yo) toma los recaudos necesarios para hornear el budín y no quemarlo en el intento. Es decir que miro la receta (decía cocinar a 180 grados durante 40 minutos) y acto seguido miro la perilla del horno (hasta ahora sin adjetivos) y hete aquí que no hay grados en mi perilla sino puntitos. Vaya a saber uno cuántos grados hay en cada puntito. Sigo buscando en el manual y encuentro una tabla que especifica grados según puntitos pero están divididos en 9 puntitos y mi perilla tiene 7 puntitos. Ergo: asumo que 180 grados es equivalente al puntito 4 y ahi va mi budín. A los cuarenta minutos, mi budín (que para esta altura debería lucir una brillante costra azucarada) está pálido y parece crudo. Meto el cuchillo, sale sucio. El budín está crudo. Pánico en la cocina. El budín está crudo. Interviene mi novio y tiene la prodigiosa idea de subir uno o dos puntitos el horno. Fastidiosa, accedo. Confío en él, sabe calculcar bien las porciones, por qué no la temperatura de un maldito horno. Diez minutos más. Abro el horno y ahí está, mi budín mulato. Repito la operación del cuchillo, meto y saco: crudo. Me detengo a reflexionar sobre las posibilidades de salvarlo a) dejarlo más implicaría que se queme del todo en la superficie y sea incomible b) sacarlo podría implicar que su corazón aún estuviese crudo. Lo saco. Lo desmoldo. Es uniforme y bello y huele sabrosísimo. Corto una feta en el medio, repitiendo para mí misma "ojalá que en esta parte esté cocido" y zas. Crudo. Corto otra feta en una punta. Crudo. Maldigo a mi horno y, de yapa, a todas las chicas jóvenes que no cocinan, por inútiles y porque no tienen que pasar por estos disgustos.



Durante dos o tres minutos miro con tristeza el budín que yace tajeado sobre la fuente que nunca llegó a lucirlo. Lo velo. Lo despido. Lo entierro en el fondo del tacho de basura.



Mientras escribo esto busco el número de teléfono de atención al cliente de Domec para llamar mañana y quejarme por la desinformación de sus manuales, la poca idea del que diseñó una perilla de horno con puntitos y no con grados, y avisarle que los voy a denunciar por el daño moral que me causaron, post mortem del budín, cuando tuve que decirle a mi novio que no había budín, que me perdone, que esta vez le había fallado.

domingo, 7 de agosto de 2011

Una pareja muy (a) normal

Yo digo que estornudo todos los días de mi vida y él, que las mejores ideas y reflexiones le surgen mientras se ducha o lava los platos.

martes, 14 de junio de 2011

Lo que NUNCA

vamos a hacer es estar en el baño mientras el otro hace pis o caca #ladecadenciamarital

lunes, 30 de mayo de 2011

esta mañana

me apiadé de vos y saqué, una vez más, TU billetera de MI cartera.

jueves, 26 de mayo de 2011

Memoria mata galán

El gordo se queda encerrado en casa porque ayer guardó (como siempre) las llaves en mi cartera, en la cartera que hoy me traje al trabajo con su llave, claro, y la culpa no la tiene él, que no sabe cuidar sus efectos personales y no puede guardar cada cosa en su lugar, la culpa la tengo yo, yo "por no haberme acordado de sacarla" (cosa que hago siempre) y yo porque "todavía no compré un portallave para la casa"
Sabés qué, nene?
me gusta que te hayas quedado encerrado todo vestidito de jugador de fútbol, por tu cabecita de novio.
ja.

miércoles, 25 de mayo de 2011

soy cache, y qué?

domingo, 1 de mayo de 2011

Nótese

la nueva label: la casa de los novios.
era hora, che.

lo mejor de la mudanza

es tener acceso directo a los 1500 libros del gordo #sueñocumplido